Brisa y el sentir rociero

BRISA Y EL SENTIR ROCIERO

El sentir rociero nace durante la primera mitad del siglo XIV ,entre los términos municipales de Almonte, Moguer y el Concejo de Niebla, se alude a una Ermita de “Santa María de las Rocinas”. En 1557 el aventurero y novelista Baltasar Tercero Ruíz forma dentro de la ermita una Capellanía.

Aquella primera Ermita se mantuvo hasta el Terremoto de Lisboa, en 1775, que la dejó completamente derruida. La Virgen del Rocío fue trasladada entonces al municipio de Almonte (Huelva) y estuvo allí durante dos años, celebrándose durante esos años la Romería del Rocío. Las reformas de la Ermita concluyeron en el año 1758.

Desde  entonces y pasando por varias Ermitas y traslados, la Virgen del Rocío se encuentra en la actualidad en el Santuario de Ntra. Sra. del Rocío, en la aldea del mismo nombre, en el Término Municipal de Almonte, provincia de Huelva.

Desde siempre los romeros la imploraron cantando, piden y llaman a la madre a nuestra Virgen del Rocío desde el corazón, y sus rezos se vuelven canto, envueltos de lágrimas y sentimientos.

Este modelo o manera de expresar la fe, ha calado muy hondo en nuestra sociedad, creando numerosas hermandades rocieras con el paso del tiempo en casi todas las provincias de España, con la consecuente práctica y divulgación del sentir rociero dentro de los actos religiosos allá donde se encuentran cada una de ellas.

sentir rociero

Mucho costó abrirnos paso en las iglesias, sobre todo en las del interior de la Península. Un NO entendimiento de lo que es la cultura rociera y el Rocío, te ponían de patitas en la calle cuando pedías realizar al sacerdote una Misa Rociera en su iglesia.

Fue el 14 de Junio de 1993, cuando Su Santidad el Papa Juan Pablo ll visitó Almonte y  la Virgen del Rocío, lanzando desde allí un mensaje “que todo el mundo sea Rociero”. Sin duda aquellas palabras marcaron un antes y un después en la divulgación de la cultura rociera y en la devoción por la Virgen del Rocío.

Afortunadamente hoy, se va tolerando más esta práctica de rezar cantando, teniendo el lleno asegurado al celebrar una Eucaristía en cualquier Iglesia.

El 18 de Marzo de 1995, en Sevilla se casaba la Infanta Dª Elena de Borbón y D. Jaime de Marichalar, después del enlace retransmitido por TVE, desde la Catedral de Sevilla los novios se trasladaron a la iglesia del Salvador, donde el Coro Rociero de la Hermandad de Sevilla, perfectamente colocados, con trajes rocieros y sin papeles les  cantó el Padre Nuestro y la Salve Rociera.

Sin duda este fue otro acontecimiento histórico en el sentir rociero, que a partir de este momento creció notablemente en la sociedad, la demanda de los coros rocieros en las bodas rocieras y eventos rocieros.

En el año 2009, Vanesa, una novia del Barrio de Triana (Sevilla), con una estupenda voz, sorprendió a su novio en plena ceremonia cantando un tema de Nuria Fergó, “Quiéreme”, con su Coro Esperanza de Triana con más de 11.900.000 visitas en YOUTUBE al día de hoy. Fue la canción que se puso de moda en toda boda Rociera junto con, “Esta tarde se casa mi niña” de los Requiebros.

Los coros rocieros se multiplicaron en nuestro país, en Madrid por ejemplo raro es el Barrio que no tenga uno, y con el aumento de estos lamentablemente se fue perdiendo la calidad de los mismos.

Actualmente muchos se ofrecen como coro rociero y luego son tres o cuatro personas, que lejos de transmitir el sentir rociero acuden a la boda para hacer música y llevarse el dinero.

Cuando no, son los propios novios quien demandan que acudan la mitad de los componentes de un coro para abaratar la ceremonia, sin darse cuenta de la calidad  que se pierde y como se desmerece.

Mucho han tenido que trabajar desde la Hermandad Matriz de Almonte y el propio párroco para establecer y fijar las canciones que se adapten a la liturgia, para no convertir la eucaristía en un folklore.

Por último y para terminar quisiéramos dejar de manifiesto que la Salve Rociera no es la canción de entrada de una novia, ni tampoco la canción del verano para cerrar un concierto.

Seamos respetuosos con lo que hacemos y hagamos las cosas bien  ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!